Los Juguetes: La Voz Silenciosa de Nuestros Hijos

¿Alguna vez te has detenido a pensar que los juguetes, para un niño, son mucho más que objetos de entretenimiento? Son sus confidentes, sus herramientas de exploración y, en muchos casos, su lenguaje principal. Especialmente para aquellos niños que, como el mío, no tienen la capacidad de expresarse verbalmente, los juguetes se convierten en una ventana invaluable a su mundo interno, un medio para procesar sus experiencias y comunicarnos lo que sienten y viven.

Recuerdo una época en la que mi hijo pasaba horas con un set de animales de granja. Al principio, solo los movía, pero luego comencé a notar patrones. Si uno de los animales "se caía" repetidamente, o si siempre agrupaba a los más pequeños en un rincón, podía ser una señal. A través de ese juego, sin una sola palabra, él me estaba mostrando fragmentos de su día, de sus frustraciones, de sus alegrías o de situaciones que le habían impactado en casa o en sus terapias.

Así mismo me sucedió con mi hija menor, ante la llegada de su hermano menor, mi tercer hijo. Recuerdo que ella jugaba que una de sus muñecas había tenido un bebé que era niña y la llamó "Pabla", si porque su hermanito recién nacido se llama Pablo, y así en su juego reflejaba como cuidaba de Pabla y que todo giraba en torno a ella. Mi hija estaba evidenciando la realidad que en ese tiempo vivíamos mos en casa, todo giraba en torno a mi recién nacido. Esto me reveló que mi hija necesitaba más atención y que a pesar de que ella no tenía ningún tropiezo en su neurodesarrollo y se comunicaba bastante bien conmigo, se estaba callando, pero lo gritaba mediante el juego con sus muñecas.

Observar cómo nuestros hijos interactúan con sus juguetes, qué eligen, cómo los manipulan, qué roles les dan, puede darnos pistas cruciales sobre su contexto de desarrollo, tanto en casa como en la escuela. ¿Hay un juguete que siempre está "enfermo"? Quizás hay algo de lo que le preocupa su salud o la de alguien cercano. ¿Hay figuras que siempre están discutiendo? Podría estar reflejando tensiones o conflictos que presencia.

Como padres, tenemos el privilegio de ser detectives del juego. Al observar sus patrones, sus narrativas (por simples que parezcan), y sus preferencias, podemos comenzar a descifrar los mensajes ocultos en su juego. Esta comprensión nos permite intervenir de manera más efectiva, ofrecer el apoyo adecuado y, sobre todo, validar sus emociones y experiencias, incluso cuando no pueden verbalizarlas.

Tips para "escuchar" a través del juego:

  • Sé un observador atento: No solo mires lo que hacen, sino cómo lo hacen. ¿Hay repeticiones? ¿Patrones? ¿Emociones asociadas a ciertos juguetes?

  • Preguntas abiertas (si es posible): Si tu hijo se comunica verbalmente, haz preguntas como "¿Qué está haciendo el osito?", "¿Por qué está triste la muñeca?", en lugar de preguntas de sí/no.

  • Crea un ambiente seguro: Anímalo a jugar libremente, sin juicios ni interrupciones constantes.

  • Busca cambios repentinos: Un cambio drástico en las preferencias de juego o en la intensidad del juego puede ser una señal de que algo está pasando.

  • Comunica con la escuela/terapeutas: Comparte tus observaciones sobre el juego de tu hijo con los profesionales que lo acompañan. Ellos también pueden aportar información valiosa.

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