Adiós Emilia

Ayer fue el sepelio de Emilia. Sin duda alguna un día muy triste para la familia Benavides, la ciudad de Loja y el Ecuador entero. 
Un pequeño cofre blanco guardó los restos incinerados que quedaron de su cuerpo. 

Emilia ya fue sepultada, pero seguramente jamás será olvidada.

Aquel 15 de diciembre que fue reportada como desaparecida; Loja levantó la voz de auxilio y logró unir a todo el país en una intensa búsqueda, cuatro días después fue hallada sin vida en condiciones lamentables que prefiero no recordar, no es el punto de éste blog.

Emilia me dueles, como madre, como hermana, como hija... como miembro de una sociedad que tiene parte de responsabilidad en tu muerte. Es que es imposible imaginar tu sufrimiento en tus últimas horas de vida, o el sufrimiento de tu familia desde que inició toda esta pesadilla.

Y es que hoy todo un país está escandalizado por Emilia de 9 años, en octubre fue por Shirley de 13 y por Alondra de 7, en septiembre por Sara de 13, en julio por Jennifer de 14 y en enero por Valentina de 11, todas fueron asesinadas, casi todas violadas. Pero ahora en diciembre con el triste asesinato de Emilia pocos se acordaron de las demás victimas, quizás porque el caso de Emilia fue el más viral y por eso causó tal conmoción social... Entonces ahí es que entra nuestra responsabilidad como sociedad; 
Sociedad doble moral porque con los mismos dedos que tuitean su pena por Emilia, con esos mismos dedos escriben duros juicios de valor hacia sus padres. 
Sociedad hipócrita porque la indignación dura un poco más de lo que dura la noticia, de ahí, como en muchas otras situaciones, llega el olvido y tal como se cerró el féretro de Emilia, se cierra la memoria de muchos.
Claramente, como sociedad no deberíamos actuar así, sino, más bien deberíamos tener presente este tipo de situaciones para activarnos en una cultura preventiva e informativa, donde todos estemos más pendientes de nuestros niños para que nunca más sucedan éste tipo de atrocidades. 
He pasado a la expectativa de como se va desarrollando éste caso y me he dado cuenta de que en éstos últimos días muchos han manifestado su coraje, rabia e impotencia por medio de redes sociales y otros famosos y/o políticos gritan a los cuatro vientos que quieren cadena perpetua o pena de muerte para los agresores y asesinos de los menores.  Personalmente no creo que la pena de muerte frene éste tipo de situaciones, porque es un problema tan complejo que no debería simplemente ser "castigado" sino que se debería prevenir desde la educación en casa, en la escuela y en la sociedad misma. 
Pero qué hacemos entonces? Esperar algún plan del gobierno?.. no, porque quienes pueden hacer el mejor plan de educación, seguridad y prevención para sus hijos son los padres dentro de casa dando buen ejemplo y manteniendo conversaciones claras.


Emilia, sin duda alguna, nos deja un dolor imposible de ignorar, y un sabor amargo en esta navidad; su familia pasará sin ella, sus compañeros de la escuela la extrañarán, y para muchos nunca más la vida será igual.
Emilia nos recordó que, como sociedad, somos los llamados a resguardar la seguridad e integridad emocional, psicológica y física de nuestros niños, porque ya le pasó a ella,  pero le puede pasar a cualquiera.
Emilia dejó en evidencia la crisis de valores en la que vivimos a diario..
Emilia, Shirley, Sara, Alondra, Jennifer y Valentina... las vamos a tener presentes en la sonrisa de nuestros hijos y no permitiremos que su pronta partida quede en la impunidad. Lo digo desde el corazón, con mi alma acongojada pero mi decisión firme y comprometida a resguardar la inocencia de mis hijos y de todos los niños de mi país.


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