La solución es un abrazo
Ya era hora del baño y tú habías vuelto a tirar tus juguetes por toda la casa y yo te pedí que los recojas, a lo que muy suelta de boca respondiste que no querías. Te ordené que lo hicieras y tu respuesta fue un NO rotundo, ya estaba sintiendo la sangre hervir por todo mi cuerpo y te grité amenazándote que lo hicieras en ese preciso momento y mostraste total indiferencia hacia mi.
Esta vez no tenía ganas de cantar para que guardes los juguetes, esta vez simplemente quería que obedezcas una orden y tú hiciste caso omiso.
Donde aprendiste a responder así? Quién te enseñó a actuar de esa manera? son las preguntas que retumban en mi cabeza mientras trato de controlar mis ganas de castigarte.
Sin duda alguna eres desafiante y tienes una facilidad increíble para hacerme entrar en cólera cuando te comportas así. No sé si eres tú o como dicen es "el monstruo de los dos años".
Retomo fuerza en mi n-esimo intento por hacer que me obedecieras y te miro, realmente mi cara tuvo que haber sido del terror para que empezaras a llorar y recoger los juguetes.
-Vamos a bañarnos te digo con voz fuerte, a lo que respondes que no quieres,
-Entonces no te bañas, acoté y te tiras al piso y entre gritos y llantos dices que si te quieres bañar,
-Párate y vamos a la ducha entonces dije, y tu volviste a decir "ya no quiero" mientras te revolcabas en el piso llena de lágrimas y sudor.
-¿Qué quieres entonces? grité y no obtuve una respuesta tuya, seguías en el piso envuelta en una pataleta, un berrinche que parecía eterno... Entonces caí en cuenta de que no te tuve que haber hecho esa pregunta a ti, sino a mi misma. ¿Qué quiero? Castigarte o huir, pero definitivamente no haré eso...
Me siento en el piso y te tomo entre mis brazos, te acurruco en mi pecho y te limpio el sudor, el coraje poco a poco se ha ido de mí y te logro transmitir esa paz que tanto nos hacía falta, la dureza de mi rostro desapareció y logro verte con amor y paciencia...
He logrado recordar que la adulta soy yo y que te amo, por eso cuando quería huir me he quedado a tu lado, por eso cuando te quería pegar supe que esa no era la solución, por eso entendí que gritarte no era necesario.
Me siento avergonzada de no haber podido manejar una situación así y te susurro que lo siento al oído, tu me das un beso y yo me siento miserable... ¿Cómo pude desbordarme de esa manera? ¿Porqué no usé la razón desde un principio?... Y aquí estoy y te tengo entre mis brazos, la tormenta ha pasado; ya ambas nos hemos calmado.
¿Porqué nadie me dijo que la solución es tan solo un fuerte y sincero abrazo?
Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario!