Una mamá especial

Hay diferentes tipos de mamás; mamás casadas, solteras, divorciadas, viudas. Mamás jóvenes, mayores…. Mamás por decisión y mamás por accidente. Y las que más admiro son a las mamás especiales. 
Pero ¿quienes son las mamás especiales? Las mamás especiales somos un grupo de mujeres valientes, guerreras, constantes, luchadoras y fuertes a las cuales Dios nos dio hijos diferentes, unos pequeños angelitos que se desarrollan a un ritmo distinto de lo considerado “normal” con algún tipo de “condición de vida” o “síndrome” que muchas veces los limita en ciertas actividades, angelitos especiales que necesitan del cuidado de una mamá especial.
Al principio de este duro caminar nos llenamos de interrogantes y reclamos ¿Por qué a mí? ¿Por qué a mi hijo? Y una impotencia enorme nos invade, no sabemos qué hacer ni para dónde coger, nos abruman las opiniones y consejos de la gente. Todos se creen expertos en el tema, pero nadie realmente sabe el dolor y la realidad de afrontar una situación así. Y todos siguen hablando porque hablar es gratis; muchos con buenas intenciones, otros solo lanzan palabras al viento.
Y es en ese justo momento, cuando ya hemos derramado todas nuestras lágrimas, cuando sentimos que ya no podemos más, cuando nos hemos cansado de reclamarle a Dios por esta “injusticia” viene la calma y salen a flote los súper-poderes que Dios nos ha dado. Y nos damos cuenta que Dios es perfecto y que nos ha enviado a su ángel más hermoso para que sea nuestro hijo, nos damos cuenta que Él en su magnificencia confió en nosotras para entregarnos a un angelito especial… nos damos cuenta que somos mamás bendecidas, somos mamás especiales.
En nuestro tanque de amor Dios nos ha puesto un poco más que a los demás. Amor firme,  amor fuerte, un amor valiente para soportar los comentarios de la gente, comentarios que muchas veces hieren. Amor incondicional para aceptar nuestra diferente realidad y para ser la luz que nuestros hijos necesitan para salir adelante, para desarrollarse, para progresar.
Dios también nos dio Fe. Una fe ciega, una fe verdadera para creer que todo va a salir bien, una fe inquebrantable, una fe que no conoce de limitaciones, una fe tan grande que a muchos les asusta pero que a nosotras nos alimenta a diario.
Una sonrisa amplia, un corazón noble y un alma alegre también nos regaló Dios para valorar cada progreso de nuestros angelitos por muy pequeño que este sea, para darle gracias a Él a diario por todo lo que vivimos, por todo lo que pasamos. Para perdonar algún comentario desagradable, alguna comparación innecesaria… simplemente sonreímos y seguimos. Porque aprendimos a no tomarlo personal y a proteger a nuestros angelitos de la maldad.
Y por último Dios  en su infinita misericordia nos dio un buen cuerpo, fuerte y fornido para caminar al doctor, al especialista,  a la terapia, a las evaluaciones, para caminar a todo lugar muchas veces con nuestros angelitos en brazos y no sentir cansancio. Para caminar con ellos de la mano mirando al frente orgullosas de ellos y seguras de que “lo lograremos”.

un abrazo fuerte a todas las mamás especiales :)

Comentarios

Entradas más populares de este blog

La agenda roja

El eco de un dolor que abraza el amor

Día Internacional de la Persona Cuidadora: Un homenaje necesario a la labor invisible