Cuando un hijo se enferma
Es la
tercera noche que no puedo dormir bien, bueno mi esposo también está
trasnochado. Pensamos que el trajín de despertarse por las madrugadas había
terminado cuando nuestro bebé cumplió 18 meses y aprendió a dormir de largo.
¡Pero cuanto nos equivocamos!
Algo muy
común en los pequeños son los resfriados y ¡qué mamá no puede dar
fe de eso! Ya que a todas en, por lo menos, una ocasión nos ha pasado. La tos, los estornudos, el moco y la fiebre son unos enormes “cucos” que
atacan a nuestros pequeños y a nosotras también.
Verlos
con ese malestar y esa carita entristecida nos duele en lo más profundo de
nuestro ser. Y más aún si tienen fiebre ya que sabemos de los peligros que esto
conlleva y es alarmante esa subida de temperatura. Qué decir de las primerizas
que quieren salir volando a emergencias del hospital si esto les llegara a
pasar. Yo también fui primeriza y ganas no me faltaron para ir al hospital al
mínimo malestar de mi hijo pero aprendí a tranquilizarme. Y esa es precisamente
la clave que vengo a compartirles hoy, la importancia de mantener la calma ante
la enfermedad y malestar de nuestros pequeños.
Empecemos
por definir la palabra “calma” como la tranquilidad,
ausencia de agitación y de nervios en la forma de actuar. Y
en situaciones de peligro o enfermedad es un poco complicado actuar así.
Sin embargo tenemos que tener en cuenta que más ayudamos
estando calmadas, porque podemos pensar claramente las cosas, evaluar opciones
y decidirse por la mejor. Que nuestros hijos nos vean calmados, les da
seguridad a ellos ante cualquier situación porque les transmitimos esa paz,
entonces ellos confiarán en mamá porque sabrán que tiene el control y que todo
va a estar bien.
No estoy diciendo que no sea necesario ir a emergencias de un
hospital, claro que lo es, pero en situaciones que realmente lo ameriten.
Porque si no en vez de ayudar a nuestros hijos, podemos causarles un trauma al
exponerlos al ambiente de una sala de emergencias, al “manoseo médico” y a la
situación en general. Entonces hay que saber evaluar la situación y distinguir
cuándo podemos tratarlos en casa bajo lineamientos médicos. Porque ciertamente
la paz, la tranquilidad, la comodidad y el amor que tú puedas darle en casa, no
la encontrará en un hospital.
Y recalco una vez más la importancia de mantener la calma,
solamente tranquila con “cabeza fría” podemos tomar la decisión que más
convenga a nuestros hijos, sin maximizar su cuadro clínico, sin ofuscarse por
verlos con algún dolor. Apreciar bien sus malestares, comunicárselos al
pediatra y decidir qué acción tomar.
No hay mejor enfermera que tú mamá, entonces te voy a
recomendar, en base a mi experiencia y a los lineamientos de mi pediatra, lo
que puedes hacer en estos casos.
Si tu bebé tiene moco, ayúdalo a eliminarlo, mediante
vaporizaciones que pueden ser con la máquina o caseras –pero en éstas debes
tener muchísimo cuidado- con una olla con agua caliente pones sal en grano y
haces que tu bebé inhale el vapor que emane. También puedes sacarle los mocos
con la famosa perita con punta de silicón para no lastimarlos y tampoco debes
hacerlo tan frecuentemente porque lo puedes irritar, así mismo al limpiarle la
nariz hazlo con un pañuelito húmedo. El objetivo principal es descongestionar
sus vías respiratorias para que sienta menos malestar.
No olvides de hidratarlo, dale de beber mucha agua durante todo el día.
No olvides de hidratarlo, dale de beber mucha agua durante todo el día.
Debes de estar muy pendiente de la temperatura de tu bebé, el
termómetro será tu mejor amigo mientras dure este proceso viral. Controla su
temperatura poniendo tu mano en su frente, axilas o barriga y si ya lo sientes
algo caliente, enseguida tómale la temperatura con el termómetro para ser más
efectivos.
Ayúdale a bajar su temperatura con pañitos húmedos en su
frente y barriguita, húmedos con agua al ambiente, no helada ni tampoco uses
alcohol porque puede ser contraproducente. Una ducha de agua al ambiente, o
sentarlo en una tina con agua al ambiente también servirá. Y apenas puedas
llama a tu pediatra y dile el valor exacto de fiebre que presenta tu bebe, el
médico te dirá que jarabe le puedes dar o que supositorio le puedes aplicarle
para bajar la fiebre y sigue sus instrucciones. Pero no te quedes con eso,
pregúntale –puede ser en la siguiente consulta física con más calma- la
relación entre la cantidad de jarabe que necesita tu bebé en esos casos con su
peso, dile que te explique para que puedas tener una idea más precisa de cómo
darle el medicamento en otra ocasión similar, ya que como es normal tu bebé
seguirá creciendo y aumentará de peso.
Pon la alarma y despiértate al menos dos veces en la
madrugada a chequear como sigue tu pequeño con la temperatura. Recuerda que la
fiebre es un enemigo silencioso y que aparece cuando menos lo esperas. Y debido
a que muchas estamos conscientes de eso ya ni necesitamos despertador
porque estamos en modo automático por las madrugadas jajajaja.
Si tu bebé durante los días en que dure el proceso viral se
pone renegado, no quiere comer y llora por todo, no quiere jugar, y presenta
mucho malestar, tenle paciencia, mucha paciencia y trata de entenderlo, hazlo
sentirse más amado y seguro que eso va a pasar.
Dale un poco más de tiempo, engríelo y abrázalo. Invítalo a
tu cama y acuéstalo a tu lado, cuéntale un cuento y descansen juntos. Y si
tienes otro hijo ¡cuidado con los celos! Así que invita a su hermanito a que
los acompañe a la cama, explícale que su hermanito está enfermo y que necesita
de cuidados especiales, dile que necesitas ayuda y que Él puede ser tu pequeño
enfermero ayudante. De esta manera lo integras, lo haces sentir importante y
eliminas cualquier motivo de celos.
Muy probablemente el amor y las atenciones especiales que le
des a tu bebé no lo cure, pero lo va a ayudar mucho a soportar y superar de
manera más fácil los malestares causados en este proceso viral.
¡El mejor analgésico es un abrazo de mamá!
Excelentes consejos...
ResponderBorrarLa primera gripe de mi hijo fue pasado su primer año...algo clave que también mencionas entre letras Anahí es la confianza en el pediatra de los niños.
Mi pediatra nos atendió por teléfono y nos recomendó las vaporizaciones que mencionas y jarabe para la fiebre. Le pregunté al doctor que hacer y que podría pasar y él nos dijo que hacer si la fiebre sube...ejm dar el jarabe ya no a 6 hrs y dar la dosis cada 4hrs, si la fiebre no baja con el jarabe usar el supositorio, y si la fiebre sube mucho ( no baja con nada) y llega a 39grados ir al hospital.
Eso me mantenía entre comillas tranquila porque sabía que hacer en cada caso y no acosé al doctor con llamadas y no fui a emergencias a hacerle pasar un mal rato al bebé.
Gracias por tus palabras amiga! y bueno es cierto solo una en esas situaciones sabe lo que se siente! :) Saludos a Tatito y Lito hermosos!
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